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Subido el 29 de Diciembre de 2016

Título del libro: Washington - Una Vida (Parte 2) (continuación)

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Los soles nacientes

Bueno, ¡victoria al fin! Pero el invierno ya estaba encima, y la exaltación se congeló rápidamente. El hambre y la falta de ropa se hicieron sentir más que nunca. Hay reportes donde se describen soldados descalzos a los que se les congelaban los dedos de los pies y dejaban huellas de sangre en la nieve. No había comida suficiente, y ni siquiera camas para que estas pobres almas descansaran. Los inviernos para Washington siempre fueron un recordatorio de lo mal que el congreso estaba llevando a cabo sus decisiones.

De todas formas, siempre muy consciente de la importancia de su misión, Washington se negaba a robar (o tomar a la fuerza) la comida de los granjeros colonos. Tenía muy claro que para que una nación, basada en la libertad, naciera al final de este túnel oscuro, cada una de sus acciones debería respetar los derechos de los ciudadanos. Sus acciones, pero no necesariamente sus palabras, porque al oír que algunos granjeros estaban vendiendole bienes a los Británicos, se refirió a ellos como ‘pestes de la sociedad’

Fue un invierno miserable (este de 1776), pero las circunstancias tan exigentes permitieron que Washington notara a aquellos soldados excepcionales que estaban dispuestos a hacer los sacrificios más grandes. Entre ellos estaba Alexander Hamilton1, a quien reconocemos hoy en día por su cara en el billete de 10 dólares. Nacido en una pequeña isla caribeña, y con apenas 22 años de edad, a Hamilton le corría sangre de rebelde por sus venas. Era un joven lleno de energía y con un gusto para causar problemas, es más, fue Hamilton quien disparó la bala de cañón que decapitó la estatua del Rey George II después de la batalla de Princeton. ¿qué más se puede pedir en un soldado? Hamilton se convirtió en la mano derecha de Washington por mucho tiempo, fue una ficha clave durante la guerra, y un gran amigo de Washington (hasta que se sacaron la piedra el uno al otro al final de la guerra).

  1. Pronunciado Jámilton

  2. Pronunciado Lafayet

  3. Pronunciada Chesapiik

  4. Pronunciado Brandi-uain

  5. No se asusten, no es un examen de colegio...

  6. Nótese que la escala de tiempo está por eventos, no en años o meses. Porque si lo muestro por años puede que hayan secciones apretadas donde sucedieron muchas cosas en poco tiempo y otras secciones muy largas donde transcurrió mucho tiempo entre eventos relevantes

  7. No se olviden de seguir el cuadro mientras leen esta sección

  8. Pronunciado yermantaun

  9. ¡Mierda!

billete 10 dies dolares Alexander Hamilton retrato pintura 1805 John Trumbull

El billete de 10 dólares con un retrato de Alexander Hamilton basado en la pintura de 1805 por John Trumbull.

Foto bajo el Dominio Público via Wikimedia Commons

Pero si vamos a hablar de excelentes soldados y buenos amigos de Washington, me parece que el que se lleva el premio es Marquis de Lafayette2. Si hay alguien a quien se le puede poner el calificativo de “aprendiz de Washington”, sería este tipo. Lleno de energía, tal como Hamilton—pero al contrario de Hamilton—él no chocaba con el temperamento de Washington. Lafayette era aún más joven que Hamilton, tenía apenas 20 añitos, y apesar de que nació en una familia adinerada en Francia, él simplemente quería estar donde la historia estaba siendo escrita, sin importar las condiciones precarias de las Colonias en esa época. Lafayette viajó a América para ayudar a la Revolución, y ese invierno, Washington vio algo especial en este chico.

Marquis De LaFayette Teniente General 1791 retrato Gilbert Motier

El Marquis De LaFayette como Teniente General en 1791. Retrato por Gilbert Motier.

Foto bajo el Dominio Público via Wikimedia Commons

La primavera de 1777 llegó sin batallas mayores. Pero de todas formas era una época muy tensa. Todo el equipo de inteligencia de Washington se hallaba en busca de información que les pudiera revelar las próximas movidas de los Británicos. No fue hasta agosto de ese año que se encendieron las alarmas cuando el General Howe decidió ir por el premio mayor, Philadelphia, la capital de las colonias en esa época. Los Británicos zarparon de Nueva York hasta la Bahía de Chesapeake3, y luego subieron a pie, en camino a Philadelphia. Afortunadamente la noticia se propagó rápidamente y Washington los interceptó en un lugar llamado el Arroyo de Brandywine4.

 Britanicos bahia chesapeake Philadelphia interceptados batalla Brandywine

Los Británicos llegando a la bahía de Chesapeake y marchando hacia Philadelphia para ser interceptados en Brandywine.

Mapa por Google Earth

Washington sabía que esta batalla sería decisiva, y esperó a los Británicos en el lado este del arroyo—en un paso (o puente) llamado el Paso de Chadd. Desafortunadamente el Ejército Continental no se dió cuenta que había otro paso más hacia el norte, El Paso de Jeffery. De alguna forma el General Howe encontró este otro paso, lo que resulto ser otro desastre para el pobre de Washington.

batalla Brandywine

La batalla de Brandywine.

Foto modificada y traducida de la original bajo el Dominio Público via Wikimedia Commons

Apesar de tener soldados magnificos como Lafayette y Hamilton a su lado, la estrategia de Washington falló, y los Británicos probaron ser más astutos y sigilosos (en este caso). El Ejército Continental luchó con gran coraje, pero 200 soldados fueron dados de baja y 500 fueron heridos. Lafayette entre ellos, recibió una bala en su pantorrilla—aunque no se dio cuenta de ello hasta que su bota estaba completamente empapada en sangre. En resumidas cuentas esta fue una derrota devastadora, pero Washington mantuvo la creencia que “la pérdida sufrida por el enemigo fue mayor”.

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Poniendonos al día

Bueno, a este punto las cosas se están tornando un poco complicadas y difíciles de entender, ¿no? Han habido varias batallas y eventos que NO son fáciles de recordar. Tambien es dificil entender el impacto que cada uno de estos eventos tuvieron. Entonces déjenme mostrarles este cuadro que he hecho5. En el cuadro habrá una línea (o curva) que se va a mover hacia arriba o hacia abajo dependiendo de cómo se sienta el ‘Espíritu Rebelde’—el cual yo he asignado a mi criterio, y el cual intenta medir el impacto moral de las batallas. Imagineneselo como un cuadro de ventas en una empresa, si sube, bien, si baja, mal—pero siempre moviéndose hacia la derecha, porque el tiempo no se detiene ¿cierto?

Bien, en el cuadro también van a ver dos secciones importantes, los días pre-Revolucionarios a la izquierda y la Revolución en sí a la derecha. En la foto de abajo tengo un pequeño ejemplo de este cuadro con un par de situaciones hipotéticas: Una en la que Revolución nunca sucede, otra en la que Revolución sucede y se pierde, y otra en la que sucede y se gana6.

cuadro de espiritu rebelde ejemplos

Tres situaciones hipotéticas para el ‘Espíritu Rebelde’

Foto bajo la licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International via www.chasanabria.com

Ahora, antes de la Revolución, (en el cuadro) se puede ver que si el Espíritu Rebelde llegase a ser mayor al 25%, se produciría una ‘Rebelión’ en las colonias. De lo contrario las colonias estarían bajo control. En el caso de la línea verde en el cuadro de arriba (el caso de No Revolución), el Espíritu Rebelde nunca sube a mas del 25%. Pero si esto sucede (como sucede en los otras dos casos), se activa el ‘Comienzo de la Revolución’ y se entra a la otra región del cuadro: ‘Guerra’. En esta región, si el Espíritu Rebelde bajá a menos del 25%, las tropas se amotinarían en contra de Washington—y lo que es peor, menos del 10% significa la derrota. Por el otro lado, una victoria empujaría al Espíritu Rebelde a más del 90%. Como todos sabemos, el último caso fue lo que sucedió, pero para el final de esta entrada se darán cuenta que no fue tan sencillo como se ve.

Entonces miremos a todos los eventos que han sucedido hasta ahora. (y déjenme empezar por disculparme por esta narrativa de “lista” en los próximos párrafos)

Los eventos y su impacto moral desde el inicio hasta la batalla de Brandywine.

Foto bajo la licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International via www.chasanabria.com

Siguiendo la foto de aquí arriba, y teniendo en cuenta la primera parte de esta historia, podemos recordar que el fuego revolucionario nació con la Ley de Sello en 1765, ¿cierto? Esto fue seguido por otro golpe bajo, el Decreto de Townshends en 1768, exacerbando aún más a los colonos7. Todas estas restricciones finalmente explotaron en la masacre de Boston en 1770, lo cual forzó a que la Corona eliminase estos decretos (excepto el del té), calmando un poco la tensión. Pero esa piedra en el zapato que era el decreto del té, eventualmente llevó a la histórica destrucción del cargamento de té de 1773—y en este momento la bola de nieve empezó a rodar...Los Fairfax Resolves y el Primer Congreso Continental fueron señales de que los rebeldes estaban empezando a organizarse, y finalmente ¡BUM! Las batallas de Lexington y Concord en abril de 1775… ¡Cantó la gorda!

Hemos pasado la línea del 25% de Espíritu Rebelde, y ahora caímos en la parte del cuadro llamada ‘Revolución’. El Segundo Congreso Continental en mayo de 1775 y el nacimiento del Ejército Continental en junio exaltó el Espíritu Rebelde un montón. ¡Casi 70%!

Luego, en el invierno de 1775, el miedo empezó a asentarse. Con la falta de pólvora y enfrentándose la Armada Naval más poderosa del mundo, los rebeldes probablemente se estaban preguntando “¿¡En qué carajos nos hemos metido!?” Pero como ya sabemos este jaque de Boston tuvo un final feliz (libre de víctimas) con la toma de las Alturas de Dorchester en marzo de 1776. Esto fue gratamente seguido por la declaración de independencia, y estoy seguro que un montón de personas ilusas ya estaban cantando victoria. Pero luego… Nueva York...

¡Pobrecitos! Golpe tras golpe. Empezando por la pérdida devastadora de la batalla de Long Island, afortunadamente sucedida por la hazaña increíble de regresar a los soldados de vuelta a Manhattan en medio de la noche. Una movida brillante, pero los Británicos no tardaron en encallar en la Bahía de Kip, en donde Washington tuvo su colapso mental.

Hubo una pequeña victoria que no les mencioné antes, y alcanzó a subir la moral levemente—solo para ser aplastada por la batalla del Fuerte Washington, y luego la retirada al sur de Nueva Jersey con el rabo entre las piernas. Estuvieron a punto de amotinarse (o quizá hasta de rendirse), y si Washington no hubiera hecho lo que hizo ese diciembre, su ejército seguro se hubiera desvanecido en el viento invernal.

Luego: Trenton y Princeton, dos de los momentos mas asombrosos de la vida de Washington (y de la Revolución). Déjenme recordarles que Washington hizo todo esto con una manada de soldados malnutridos, malvestidos, y deprimidos—con algunos tan malheridos que hasta dejaban huellas de sangre en la nieve. Impresionante...

Desafortunadamente a pesar de estas dos victorias asombrosas, ese invierno fue tan desastroso como todos los otros. Y tal como en todos los otros inviernos, el Espíritu Rebelde bajó de una forma significativa. Finálmente, un par de meses después, en esa primavera (relativamente calmada), Washington empezó a familiarizarse con Lafayette y Hamilton.

¡Listo! Con este recuento quedamos en donde estábamos, la batalla de Brandywine. Sigamos trabajando con este cuadro de Espíritu Rebelde.

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Un invierno para olvidar

Brandywine fue la batalla en que los Británicos encontraron otro cruce río‑arriba y atacaron al Ejército Continental por el costado. A Lafayette le dispararon en la pierna, doscientos soldados fueron dados de baja, y quinientos fueron heridos. Esta victoria le permitió a los Británicos entrar a Philadelphia el 26 de septiembre, y con esto, muchas dudas surgieron en el congreso (y en la opinión pública) sobre la capacidad de Washington.

Una victoria antes del invierno era necesaria, de lo contrario sus soldados renunciarían, o peor… se amotinarían. Con esto en mente, Washington se ideó otro plan sigiloso y elaborado (tal como el que usó en Trenton y Princeton) para atacar a un campamento en Germantown8, pero esta vez no corrió con la misma suerte de Trenton y Princeton. Esa mañana había muchísima niebla en Germantown, y la visibilidad era tan baja que muchos soldados llegaron tarde al ataque y otros nunca llegaron. El resultado, un desastre rotundo. Otra perdida justo cuando más la necesitaban. Esta fue la batalla de Germantown; un dia gris para los Colonos.

El invierno llegó, y el espíritu rebelde bajo junto con la temperatura. En mi cuadro a este punto entramos en la región de motín. En este caso, el descontento se manifestó en una serie de eventos llamados el “Cabal de Conway”, en el cual Thomas Conway y otros como el General Gates, el General Lee, y Thomas Mifflin empezaron a conspirar a las espaldas de Washington con el fin de derrocarlo de su liderazgo.

Thomas Conway Mifflin Cabal

Thomas Conway (izquierda) y Thomas Mifflin (derecha). Ya habíamos conocido a los otros dos involucrados en el Cabal de Conway, Gates y Lee.

Ambas fotos (izquierda y derecha) bajo el Dominio Público via Wikimedia Commons

Afortunadamente Washington manejó estos incidentes inteligentemente. Usando sus (ya conocidas) habilidades políticas—casi que psicologicas. Me parece fascinante la forma en que manipulaba a sus subordinados a través de sus cartas. Al leerlas, me hacen pensar que Washington era un mejor político que un General—podía manipular cualquier situación a su favor con un par de palabras sucintas y elocuentes—siempre manteniendo la cabeza fría.

Además del Cabal de Conway, estaba en invierno en sí. Dos mil soldados murieron ese invierno… ¡Dos mil! Esto es más que las muertes de Brandywine y Germantown juntas9.

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Tres eventos fueron agregados al cuadro. Germantown, el invierno de 1777, y el cabal de Conway. El espíritu bajó a niveles alarmantes.

Foto bajo la licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International via www.chasanabria.com